domingo, 30 de junio de 2013

La Importancia de llamarse Néshtor

La Importancia de llamarse Néshtor
Pan-Peronismo actualizado.
Por Fernando Daneri

Todo es Peronismo, lo he dicho una y mil veces, Belnaldo, por adhesión u oposición política todo termina siendo devorado por el devenir y recurrir del peronismo. Desde su aparición en la escena política argentina todo a girado a su alrededor y parece imposible imaginar una Argentina sin ese destino. Alguien dirá: si todo es Peronismo nada lo es.
E sé, pué sé. De todos modos daré por cierta la premisa afirmativa para seguir escribiendo.
Así les he dicho a los peronistas con los que me encuentro (los hay por doquier) que si formara parte de ese gran gigante (!) abogaría por la inclusión del Duhaldismo para terminar de completarla. Cómo? Sí.
Mirá: El gobierno tenía todo controlado, había ganado por amplio margen las últimas (y recientes) elecciones presidenciales, en el Banco Central hay reservas por más de u$s 50.000 millones o sea que ni sueñen con un golpe económico, los juicios a los genocidas, la nueva corte suprema y algo de bonanza (en comparación con lo inmediato anterior) económica mantenía a la oposición progre fuera del teatro de la queja y la derecha estaba (está) más preocupada (y ocupada) por frenar ni que sea un poco las consecuencias nefastas que podría acarrearle una continuidad, un avance en la investigación del pasado (no sea que después de los generales empiecen a caer los soldados).
Todo parecía controlado y zás! Paro Histórico del Campo, titula la jefa de la oposición Ernestina Noble. Pero cómo, no era Lilita? Bah, sé igual. O no? No, claro que no. Y llama la atención. Algún temor por la revisión del pasado quizás o solamente seguir engordando la chancha?

Volvamos al principio, si es que todavía se puede.
Antes que esto ocurriera les aconsejaba, entonces, que trataran de sumar al Lavagnismo, cosa que ya ocurrió y al Duhaldismo, cosa que hasta donde sabemos aún no ha ocurrido. No a Macri, a Patti o a Amalita Fortabat pero sí al Duhaldismo. Es un país jodido, Néshtor, y hay que sumar a todos los sumables para poder gobernarlo. Así lo hizo Perón, el ex tinto Bodegas Calo Menem (le guste o no a los peronistas antiCalo) y así parece entender Néshtor K que deberá hacerlo.
También les planteaba a amigos de la oposición más constructiva, la que me cae simpática, bah: el ARI disidente, que deberían mantener el perfil que vienen proponiendo, es decir la oposición y la crítica desde la izquierda o si se quiere, desde la exigencia y control de una profundización en los cambios realizados en materia de justicia, empleo, inclusión, distribución, etcétera.
Ahora volvamos al Lock Out del Campo, de la patronal quiero decir, porque es difícil imaginar a un trabajador del campo que ganará con suerte $600 (u$s 200) de salario apoyando a la Sociedad Rural por convicción.
Paro Histórico o Paro Salvaje, según se vea, marca de cualquier modo dos realidades ineludibles: 1) Al gobierno se le escapó la tortuga, 2) Somos jodidos, Néshtor, no se puede controlar todo y por tanto attenti al lupo. Y más, nunca vamos a estar todos dentro pues si ello ocurriera casi no sería necesaria la política ni la existencia de gobierno alguno.
Tonces, como la mayoría de los argentinos no soy un experto en el tema campo (ni en meteorología y tantas otras materias) pero sí persisten en mi memoria el Gauchito del Mundial 78, los ideólogos de la patria de la estampita salpicada de sangre que se imponen a todos los demás con prepotencia y soberbia en el mejor de los casos, sin preocuparles causar un descalabro en los precios y la provisión de los alimentos que consumen todos los demás aún sabiendo que la vida de muchos argentinos depende de esas variables (así como para ahorrar unos pesitos no les preocupa incendiar lo que fuere causando la muerte de viajantes incautos en nuestras rutas) y que en el peor de los casos han utilizado las armas y la apropiación del estado para disponer de la vida y los bienes de todos como anacrónicos protagonistas de un western miserable y patético.
Hay que decirlo de una vez: son delincuentes comunes, chorros, asesinos y estafadores por más prosapia, pasado patricio, hábitos, grado o doble apellido en el que quieran guarecerse. Son una manga de delincuentes despreciables, de la peor calaña y merecen la cárcel como tales y a los que para cometer sus tropelías se han apropiado del estado no les cabe otra condena que la reclusión perpetua, la revisión del origen de sus bienes y el reintegro al patrimonio nacional de los mismos en caso de no poder justificar su posesión.
No digo ni creo que todos los adherentes al paro del campo respondan a la tipología descripta, por favor que se entienda, estoy seguro que dentro de las mujeres y hombres que formaron parte de la protesta puede haber víctimas del horror de la dictadura y de los gruesos errores de los sucesivos gobiernos democráticos pero lamentablemente detrás de ellos asoman los monstruos (humanos por cierto, compatriotas por cierto) antes temibles y hoy temerosos. Y atención que la tropa se renueva, es difícil imaginar un grupo de tareas, banda o como se llame integrado sólo por personas de 60 o 70 años.
Pareciera que el Pan-Peronismo es necesario o una posibilidad de ganar terreno frente a la inercia destructora de los que siempre han creído ser dueños de todo aún sabiendo (sé) que son muy pocos. Por supuesto para ellos nunca habrá lugar en un Gran Acuerdo Nacional, Pacto de la Moncloa o proyecto semejante, habrá que estar atentos, despiertos, porque tampoco dejarán de existir por arte de magia o voluntarismo, es decir, habrá que integrarlos de algún modo.

Toda señal política termina siendo también económica y viceversa, el paro del campo provocó un retroceso en los ya dañados y nunca recuperados bolsillos de los asalariados y de los pequeños emprendedores al tiempo que cuestiona la legitimidad y el margen de acción del gobierno, o sea de El estado democrático.
La tan mentada distribución del ingreso parece no ajustarse a la justicia, al avance producido en otras áreas. Al menos la presidenta Cristina Fernández lanzó la pregunta central: De dónde sacamos la plata para repartir con mayor justicia? Porque de algún lado tendrá que salir la tarasca, es decir, alguien tendrá que perder aún en un escenario de crecimiento continuado, aunque más no sea tendrá que perder la posibilidad de aumentar su renta.
Vivimos en un sistema económico capitalista y con un gobierno que pareciera orientarse a la gestación (o resurrección) de un estado que arbitre e intervenga en favor de los que el mismo sistema económico juzga como no merecedores de casi nada y ojo que dentro de los no merecedores de nada están los maestros, los médicos, los obreros, los pequeños comerciantes, los empleados públicos, los pequeños productores del campo… es decir casi todos.
La dictadura destruyó entre otras cosas toda legalidad en el sentido de norma de convivencia, la ley del más fuerte es la que imperó entonces y lamentablemente no se ha avanzado demasiado para cambiar ese estado de cosas en los sucesivos gobiernos democráticos y obviamente esto incluye a la cuestión económica. Es fundamental el avance de la justicia sobre los crímenes cometidos durante la dictadura, el castigo de dichos crímenes no sólo es una cuestión moral, ética, humanitaria sino también económica. Se trata de comenzar a restablecer algún tipo de legalidad, de límite, a la dinámica naturalmente avasallante del sistema capitalista. Tan simple y complejo es.

Queda prohibido como metodología para la acumulación de riqueza el asalto al estado, el genocidio, la tortura, la desaparición de personas y la apropiación de sus bienes y descendencia.

Así no se puede hacer guita, sería la traducción al común.
Para que esto se haga realidad los criminales deberán ir a la cárcel y sus bienes mal habidos reintegrados al patrimonio de la Nación.
Como paso sucesorio ideal es de esperar que algún día ocurra lo propio con la corrupción que si bien éticamente no puede compararse con un genocidio propone algo semejante en cuanto a su miseria materialista y espiritual como modelo de conducta individual y social.

La renuncia al eterno modelo transversal y la vuelta a los orígenes partidarios ancestrales han sido una consecuencia para muchos previsible ocasionada en gran medida por lo que suele llamarse dinámica del poder. En la Argentina por cierto más de una vez dicha dinámica alcanza niveles de aceleración intimidatoria pero ello no tiene por qué implicar una renuncia a los ideales y a las prácticas que se orientan hacia la cristalización de un país más justo.
Creo que tanto Clishtina como Néshtor tienen una oportunidad y también una responsabilidad inmensas, la gran pregunta es:

Podrán y querrán conducir a esta bestia de mil cabezas hacia el sentido que algunos esperamos? El Pan-Peronismo alcanzará para que todos los argentinos coman?